Abuelas: ¡Dos veces mamás!

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La respuesta más frecuente de las abuelas ante la pregunta, qué significa
ser abuela, es “ser dos veces mamás”. No obstante, ese vínculo con los niños de
la casa es interpretado de mil maneras y en algunos casos se convierte en
sobreprotección y hasta obsesión de algunas madres que impiden que sus hijas
ejerzan plenamente su función materna.

Al principio, es importante reconocer que las abuelas son de gran ayuda
para los hijos, los nietos y el hogar, en tiempos cuando la dinámica de vida
moderna es demasiado acelerada y las madres deben cumplir largas jornadas de
trabajo en la calle, además de atender a las parejas y desarrollar labores
domésticas simultáneamente a la compleja tarea de criar a los hijos. Tampoco se
trata de interpretar la ayuda de la abuela como una empleada doméstica, aunque
hay excepciones, sino de la necesidad afectiva que las abuelas llenan en sus
nietos.

No se comparan los cuidados de una extraña con los de la abuelita consentidora y amorosa.

Para las abuelas, ser madres dos veces significa asumir la repetición de la
emocionante etapa de disfrutar del crecimiento de sus hijos, ahora proyectado en
sus nietos. Es obvio que muchas abuelas evocan la crianza de sus hijos en el
pasado y la intentan aplicar a sus nietos, creando un problema incluso en la vida
matrimonial de sus hijas o hijos, porque quitan autoridad a los padres de los niños.
Todo depende de los acuerdos a que se lleguen, del nivel de madurez que se
tenga en la relación y de la prudencia con que se maneje la situación.

Algunos especialistas coinciden en que en la relación abuelas-nietos deben
existir límites, en función del respeto que debe garantizarse en la dinámica
familiar, así como el compromiso de las abuelas en la labor de cuidar a sus nietos,
y en los padres al no delegar todas las actividades de los niños en las abuelas,
porque éstas también deben compartir su tiempo en atender su hogar y así
mismas.

En conclusión, se puede pensar que detrás de la frase “dos veces mamás”,
expresadas por muchas abuelas, siempre habrá la expectativa de tener una ayuda
excepcional para la buena crianza de los hijos, pero también la posibilidad de que
se tergiversen los roles, teniendo como resultados padres desautorizados y niños
malcriados y sobreprotegidos. Las expresiones de afectos entre abuelas-nietos
son hermosas y tiernas y ayudan a formar individuos equilibrados y felices, pero
los límites deben existir.

Redacción: Dorys Villarroel

Fotografía: Fotolia