Lactancia materna: alimentación integral para el bebé

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La OMS hace énfasis en que la leche materna promueve el desarrollo sensorial y cognitivo del niño, además de protegerlo de enfermedades infecciosas y crónicas, reduciendo la mortalidad infantil.

El proceso de amamantar el bebé, por lo menos durante sus primeros seis
meses, tiene mucha relevancia en la vida futura de ese ser humano recién llegado
al mundo. No sólo se trata de los nutrientes que llegan a su organismo, a través de
la leche materna, para formarlo fuerte, saludable e inmunizado contra elementos
del entorno que puedan causarle algún daño. La lactancia materna va más allá,
porque define características emocionales de equilibrio y estabilidad en el
individuo, de los cuales depende la capacidad para el buen desempeño humano.
Del vínculo que se crea entre el niño y la madre mientras se está amamantando,
dependerá el desarrollo psicológico del bebé y sus niveles de autoestima en la
vida adulta. De esta manera, el niño recibe una alimentación integral para su
cuerpo y para su mente.

En el proceso de lactancia materna hay excepciones. Por ejemplo, en
aquellos casos donde las madres no pueden amamantar al recién nacido por
problemas de salud o cuando ésta fallece. Estas situaciones, aunque son difíciles
de revertir por su complejidad, ya que las madres son insustituibles, son atendidas
en la mayoría de los casos por los médicos y los psicólogos, obteniendo
resultados satisfactorios, con la implementación de algunos mecanismos como las
madres sustitutas o las terapias de contacto materno, cuando la madre vive, pero
no puede amamantar.

Existen otros casos que se escapan a las estrategias de los especialistas,
como son las razones estéticas que algunas mujeres aluden en su negativa a
practicar la lactancia materna. Entre los argumentos de éstas madres están que
temen perder sus figuras, especialmente por afectación a sus senos cuando el
lactante succiona, que son sus medios de sustento como modelos, mises, o
imágenes de alguna marca de productos de belleza, entre otras. Aquí se impone
la visión de la mujer que rinde tributos a su estampa física sobre la madre
consciente de la importancia de darle salud a su hijo, a través de la leche materna.
A mi juicio, esta posición amerita que en todos los países se realicen campañas de
incentivo a la lactancia materna en forma permanente. Tendríamos individuos más
sanos y un mundo mejor para todos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), define la Lactancia Materna
como un proceso de relación madre-hijo, que “reduce la mortalidad infantil y tiene
beneficios sanitarios que llegan hasta la edad adulta”. A través de sus informes,
esta institución recomienda la lactancia materna exclusiva durante los seis
primeros meses de vida, afirmando que la leche materna es el primer alimento
natural de los niños, que les proporciona toda la energía y los nutrientes que
necesitan.

La OMS hace énfasis en que la leche materna promueve el desarrollo
sensorial y cognitivo del niño, además de protegerlo de enfermedades infecciosas
y crónicas, reduciendo la mortalidad infantil. Asimismo, la lactancia natural
contribuye a la salud y el bienestar de la madre, porque ayuda a espaciar los
embarazos, disminuye el riesgo de cáncer ovárico y mamario, incrementa los
recursos de la familia y el país, es una forma segura de alimentación y resulta
inocua para el medio ambiente.

Redacción: Dorys Villarroel

Fotografía: Fotolia